Posteado por: Lizer | junio 12, 2009

Carta al director (III)

El día 20 de Mayo, apenas cuatro días después de la celebración de la Manifestación por la igualdad de las tres lenguas, salía publicada, tanto en Heraldo como en El Periódico, una carta al director firmada  por el señor J.A. Julián, que en su versión completa (en los diarios salía de diferente forma extractada) decía lo siguiente:

Leo esta última semana pasada algunas noticias (en medios altoaragoneses y autonómicos) que me hacen pensar en el horizonte educativo que quieren algunos para los niños y niñas aragoneses. Al leer Aragón trilingue pensé que por fin en esta nuestra comunidad autónoma nos habíamos decidido a ponernos a la cabeza de España en cuanto a la enseñanza de las lenguas, para que nuestros hijos y nietos aprendieran en el contexto educativo reglado, formal y para todos, castellano, inglés y francés, y de esta forma se paliara el gran déficit formativo que tenemos nuestras generaciones y tener la libertad de moverse por el mundo con dignidad linguística.

Pero no es así, algunos quieren ponerse manos a la obra para que dominen el castellano (menos mal), aragonés y catalán. Insto al posible lector a leer Patente de corso, por A. Pérez-Reverte, en sus números 1087 y 1088 y profundizar sobre este hecho.

Por supuesto, no estoy diciendo en ningún momento que no se deba animar al aprendizaje y uso de estas lenguas. Todo lo contrario. Soy de los que piensan que debe ser una de las funciones de las instituciones públicas aragonesas como un bien cultural que hay que preservar, sobre todo en aquellos lugares donde tenga un desarrollo explícito en el día a día de sus gentes, pero no como obligación dentro del sistema educativo en lugar de otros aprendizajes más significativos para el ciudadano, ya que el tiempo escolar es finito y no infinito, como se piensan algunos.  Detrás de ésto hay una mera cuestión de necesidades fundamentales. Cuanto más generalizable sea el aprendizaje, más fundamental es y, por lo tanto, habrá que darle más importancia en lo reglado. En lo complementario y en el tiempo libre, que cada haga lo que le entusiasme. Por favor, pensemos en el futuro de unos aragoneses libres, formados, activos y solidarios, y no en disfrazar reivindicaciones nacionalistas para adoctrinar a las nuevas generaciones en la mezquindad de la parcelita.

Desde luego, habría muchas cosas que responder ante tal acumulación de ideas vagas, clasistas y a tantos lugares comunes; y algunas otras que preguntar en busca de una respuesta (por ejemplo, a partir de cuántos kilómetros cuadrados la parcelita deja de ser mezquina). Por lo tanto, me decidí a escribir una respuesta  como obligación procedente de mi conciencia, que espero fuera clara y que también salió publicada (y extractada) en ambos diarios.

En respuesta a la carta firmada por el Sr. Julián respecto a la manifestación que hubo el pasado sábado para pedir una Ley de Lenguas que reconozca la realidad trilingue de Aragón, le diré como ciudadano que la apoyó, que el horizonte educativo que algunos queremos es aquel, qué menos, que permita a nuestros hijos estudiar con normalidad y de forma reglada su lengua materna junto al castellano, a la vez que permita a los adultos expresarse en el ámbito público en la lengua que deseen. Osadía a todas luces compatible a mi entender con el estudio de inglés y/o francés, idiomas foráneos que por cierto ya se estudian en mayor o menor grado en la enseñanza general (al contrario que nuestras lenguas minoritarias). Así, sorprende sobremanera que pretenda que las nuevas generaciones de aragoneses adquieran “dignidad lingüística” para moverse por el mundo, cosa que apoyo, cuando los habitantes de zonas aragoneso o catalanoparlantes no la poseen ni siquiera dentro de los límites de su Aragón natal.
La doble vara de medir se extiende a su deseo de evitar la “obligación” de estudiar las lenguas minoritarias incluso en sus zonas de uso predominante (lo cual contravendría  la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, creada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas). ¿Acaso consideraría razonable que en Zaragoza se evitara la obligación de estudiar castellano, su lengua materna? ¿Dejarlo como asignatura extraescolar voluntaria y que utilizaran el inglés, lengua de los negocios globales en la actualidad? ¿Lo que vale para un alumno de Zaragoza no vale para uno de Fraga o de Bielsa? ¿Hay algo más significativo y de mayor importancia que el aprendizaje de una lengua materna en una enseñanza reglada?
De momento, la única obligación de nuestros jóvenes estudiantes es hacerlo con el castellano como exclusiva lengua vehicular, cuando ésta debería ser el aragonés ó el catalán en sus zonas de uso junto con el castellano. Eso, si de verdad se quiere conservar el patrimonio lingüístico aragonés como un ente vivo y a sus hablantes en igualdad de derechos con el resto de aragoneses, y no como una realidad agonizante reflejada dentro de unos años en la frialdad de un centro de interpretación pirenaico, para mayor disfrute de algunos. Para acabar, le informaré que la Coordinadora, sin formar parte de ella, es un movimiento cívico que no quiere politizar el tema de las lenguas, nada hay de reivindicaciones nacionalistas más que las que alguno se quiera imaginar (puede buscar el manifiesto por Internet), porque las lenguas son patrimonio de todos.

 Ante el habitual silencio ensordecedor en el que está sumida la realidad trilingue aragonesa y ante su escaso conocimiento, casi se pueden considerar como “buenas” estas reacciones que se produjeron sólo gracias al movimiento generado por la Coordinadora. Apliquemos aquello que dicen que decía Oscar Wilde: “Que hablen mal de uno es espantoso, pero hay algo peor: que no hablen”.

 

 

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Responses

  1. Clap, clap, clap !

    El texto del Sr. Julian me parece muy correcto y define perfectamente la forma de pensar de muchos aragoneses como yo.

    Lizer, piensa que en cada pueblo se habla un aragonés diferente, como el catalan y el vasco. Al momento surgirían diferencias y volveria en un ciclo infinito a reivindicar cada uno que se le enseñe el aragonés de su pueblo exclusivamente porque tiene derecho. Uno de Ansó no quiere aprender en aragones de Ejea….

  2. Por esa misma regla de tres Gaby, como en cada zona de España hablan un castellano “diferente”… estaríamos en la misma situación que la que tu propones (y está claro que no se da). A ningún cántabro le da por “independizarse” linguisticamente de un almeriense (por ej.) y, a su vez, todos estudian el mismo castellano normalizado. En el caso del aragonés, tampoco se tendría por qué dar ese ciclo infinito.

    En cada valle se habla un aragonés “diferente” pero la base linguística que le da entidad como lengua es la misma. Y ahí estan los estudios filológicos sobre el tema.
    Que uno de Ansó no aprenda el aragonés de Ejea, que le enseñaran un castellano casi perfecto ;).


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