Posteado por: Lizer | marzo 19, 2009

Dejen vivir

Tal y como era de esperar, la jerarquía de la Iglesia católica, apostólica y romana, ha empezado a agitar las ramas de la conciencia ajena, para ver si cae, ruidera mediática mediante, la manzana del pecado abortista (y la Ley, reformada o no, que lleva aparejada). ZP y sus chicos creyeron que el peloteo al Vaticano y la reforma del IRPF con la que obsequiaron a la santa madre iglesia sobraría para tenerlos calladitos. Es lo que tiene… la cabra siempre tira al monte. Deberían advertírselo al amigo Belloch, tanto jugar a satisfacer deseos evangélicos y patrióticos.

El hecho es que llevaban ya unos días en movimiento los voluntariosos voluntarios de la plataforma Derecho a vivir. Con nocturnidad festiva se dedicaban a pegar carteles de vientres ajenos. Como los que quieren controlar.

Asimismo, una de sus casi impúberes evangelistas me abordó animosa este pasado fin de semana. Vestía camiseta XXL con un precioso y sonriente corazón. La misma sonrisa le dibujé en mi cara para recibirla, como Dios manda, a pesar de lo que detesto que me metan rollos cazapersonas. Tras su voz angelical, brotaban los endebles argumentos clásicos de las amaestradas gentes de orden y misa diaria. Le comenté que no me iba a convencer, que tenía las cosas muy claras, y que estaba en el lado opuesto de la sociedad. No se lo podía creer. Me ofreció un folleto definitivo para cambiar mi posición. Negativa. Ví en sus ojos la decepción de estar observando a un pobre muchacho. Que Dios Padre se apiade de mí por no saber lo que digo.

En pleno s. XXI, aunque no lo parezca viendo a Matzinger, desde su experiencia, negando el uso del condón para evitar el SIDA, no puedo evitar revelarme ante los que quieren mantenernos bajo sus principios morales (a menudo excesivamente volátiles). Reclamo el derecho de las personas a decidir libremente qué hacer con sus vidas y eso incluye el cúmulo de células que pueda albergar en su vientre. Nadie tiene la bula necesaria para decir a otro: no hagas ésto. No lo hagan ustedes si no quieren. Tienen libertad para elegir. Les respetaré. Pero dejen a los demás vivir.

pd. Esto no es una apología del aborto. Ojálá ninguna mujer lo tuviera que hacer nunca, síntoma de que todo se ha hecho razonablemente bien. Disgustos que se ahorran. Pero no quieran obligarles a tener un disgusto mayor, como puede ser tener un niño no deseado, con todas las cargas que ello implica. La clave está en la libertad individual.

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Responses

  1. Esa fea manía de la Iglesia de meterse en útero ajeno…

    Leía hace poco un manifiesto firmado por un grupo de personas con “acreditación” de intelectuales, científicas etc… que, amén de defender la vida “desde el mismo instante de la concepción” (sic), aseguraban que su meta era luchar por la salvación de los 120.000 niños (sic) asesinados (sic) cada año.
    Curiosa solidaridad la suya con los seres no nacidos, cuando millones de criaturas salidas del vientre de sus madres caen diezmadas por la falta de alimentos, de agua, sin que la intelectualidad y el cienticismo católico se reúnan para pregonar sus sentimientos.

  2. Ahí le has dado!
    Saludos.

  3. Después de llevar mil quinientos años fomentando guerras y ejecutando personas, ahora se nos declaran en favor de la vida (humana).
    Hay que ver.

  4. Como fueron personas hechas y derechas las que murieron en sus inquisiciones varias no pasa nada, simple limpieza de sangre. Lo importante son los agregados celulares, los cigotos, los fetos…


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