Posteado por: Lizer | agosto 1, 2008

Así dragaban, así así

Mes y medio después de empezar la Expo, es decir, en el ecuador de su desarrollo, uno de sus proyectos estrella como era la navegación fluvial ha resultado un fracaso por la imposibilidad técnica de que los barcos lleguen desde el azud del Ebro hasta el pantalán de Ranillas.

Los problemas se han ido sucediendo, muchos de ellos previsibles, y las soluciones aportadas han parecido ser fruto de la improvisación.

Todo empezó con la construcción de un azud que desvirtúa el carácter seminatural y bravío del río y siguió con el polémico dragado de un canal por donde habían de circular las naves, dado que Ayuntamiento y empresa concesionaria eligieron unas embarcaciones con calado excesivo para un Ebro en estiaje.

A la par, y con el mismo motivo, el gobierno cesaraugustano, recién tomado posesión, decidió rebajar la solera del Puente de Piedra con la excusa de un supuesto y necesario saneamiento. Da la casualidad que la intervención se circunscribió únicamente a la arcada bajo la cual estaba proyectado pasaran los barcos; el resto debían estar perfectamente conservadas.

Llegado el momento de inaugurar el servicio, que tanta ilusión generó a muchos zaragozanos (a los que no les importa el cómo sino el disfrute final del asunto), la Naturaleza demostró quién manda y que hay que escucharla, propiciando una crecida en pleno mes de junio. Prácticamente lo nunca visto. Primer retraso en la puesta en marcha de la navegación recreativa. Demasiado caudal (corriente) para tan poco barco.

Bajado el nivel de las aguas pasaron dos cosas: 1) algunos ingenieros se dieron cuenta (poco habían estado por aquí) que el cierzo sopla con fuerza en el Valle y que las máquinas no tenían fuerza suficiente para remontar la corriente en días ventosos una vez pasado el Puente de Piedra. 2) Como lógica consecuencia de la fuerza de la corriente del agua en época de crecida, el río depositó en el canal artificial (y en el resto del lecho) una ingente cantidad de cantos rodados transportados a lo largo del cauce ó simplemente removidos de los depositados artificialmente sobre el mismo para construir puentes y pasarelas.

¿Qué hacer entonces para salvar la navegación? Por un lado añadirle un motor de gasolina a los barcos, que hasta entonces se movían con baterías eléctricas recargadas en el puerto principal y el apoyo de la energía transformada por las placas solares que llevan instaladas. De este modo, se pierde el objetivo de que la navegación sea ecológica y sostenible. Por otro, está habiendo que realizar un nuevo dragado a pesar que se había asegurado que no haría falta ninguno más. Se excusan en que hay que retirar las gravas de las penínsulas artificiales, limpiando así el río, pero… si hay que limpiar el cauce… ¿es que sólo se ensucia en el canal utilizado por una empresa privada para desarrollo de su negocio?

En fin, que en esas estamos: el río agredido y la empresa supongo que jodida, dado que ya ha sugerido pedir indemnizaciones por el retraso en la puesta en marcha del invento, lo cual no me preocuparía si no fuera porque ese dinero sale de la pocha de todos los zaragozanos. Hasta de los que ya sabíamos ó avisábamos con argumentos que el Ebro, por mucho que se empeñen, no es el Sena.

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Responses

  1. De risa… amarga.

  2. horrible imagen la de las maquinas en el Ebro


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