Posteado por: Lizer | Junio 19, 2008

Aqui están los problemas

Decía en un anterior post que no entendía, como suele ser normal en mi, al señor Biel cuando decía aquello que uno de los tres problemas que teníamos con Catalunya era el tema de las lenguas; y presuponía que la cuestión era no querer llamara catalán a lo que hablan los aragoneses de Fraga, Tamarit ó Areny.  Y creo que desgraciadamente he acertado.

Las relaciones entre el PAR de Biel y la FACAO por motivos ideológicos parece son conocidas.

Pues bien, leo en aragonéame  una carta escrita por una persona de FACAO (Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental) a El País, en la que hace una encendida defensa de ese ente que es el denominado chapurreau, negando su consideración en la Ley de Lenguas como catalán, aunque sea con sus características propias. No soy filólogo (si alguien me alumbra con razonamientos filológicos se lo agradeceré) pero he estado por la Ribagorza y por el Matarranya y sólo hace falta escuchar un poco a los vecinos de la zona para darse cuenta de la similitud idiomática con el catalán. Y no es menos cierto que siendo catalán un aragonesofablán se puede entender casi a la perfección con un catalanoparlante aragonés.

Creo que sólo por catalanofobia se puede escribir un artículo así, donde se puden leer palabras como colonialismo y traición de Iglesias a los aragoneses. Sin negar la presencia de ciertos sectores pancatalanistas que incluyen el Aragón Oriental en sus Països Catalans (políticamente hablando, no linguísticamente) no hay que caer en la trampa del miedo y del odio, porque si incluir La Franja en un mapa de Catalunya se puede considerar como una provocación, tampoco lo es menos el tono del artículo mencionado. No puedo entender cual es el problema en la denominación. Me recuerda, con las distancias pertinentes claro, a la postura que tuvo el PP en relación a la legalización de los matrimonios homosexuales: no es que no queramos que los homosexuales se casen pero… no se le puede llamar matrimonio.

Respecto a la indicación en la que habla que los habitantes del Aragón Oriental autodenominan chapurreau a su forma de expresarse, su lengua, habría que preguntarse por qué contestan eso. Si se les ha convencido, se les ha ido metiendo en la cabeza, lo han visto escritos en libros de texto en las escuelas,  se lo han oído decir a nuestros próceres desde Zaragoza y desde allí durante generaciones, lo normal es que contesten lo que han contestado. Por esto hace falta una Ley de Lenguas: para dignificar el aragonés y el catalán hablado en Aragón y ponerlos en valor (cuando se ha visto que una lengua se llame chapurreau, que tiene intrínseco un significado peyorativo), para enseñarlos en las escuelas, para poder emplearlos en las relaciones con la Administración.

Para entender como natural la realidad trilingüe de Aragón.


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